Una reflexión sobre la palabra, el encuentro y la responsabilidad de comunicarnos. Hace tiempo que me resuena esta diferencia, y algunas lecturas recientes me ayudaron a decantar estas líneas. En estos tiempos siento que se charla mucho y se conversa poco. El exceso de discursos de moda, la necesidad de encajar en tal o cual grupo, la información no siempre verificada, la viralización de cualquier contenido y la inmediatez de los relatos, la falta de curiosidad e interés real, nos han llevado muchas veces, a charlar. Y charlamos de todo: política, religión, género, medio ambiente, guerras, física cuántica, sociedades, etc. Con una soltura que, aunque a veces admirable, muchas otras resulta imprudente o infundada. Pero me pregunto: ¿seríamos capaces de llevar esos temas al terreno de la conversación? Conversar implica registro, involucramiento, razonamiento y compromiso con ese momento en el que las personas se encuentran. Es el instante en el que comulgan ideas, pensamientos, historias...
Micro aportes a la Comunicación del Campo, con propósito y estrategia.